El Club Sportivo y Biblioteca Atenas nació el 9 de julio de 1916 en Río Cuarto, en pleno Año del Centenario de la Independencia. No es un detalle menor: mientras el país celebraba cien años como nación, un grupo de amigos riocuartenses se reunió en la plaza General Julio Argentino Roca, el principal paseo de aquella aldea tranquila, para darle forma a un sueño muy simple y muy grande a la vez, tener su propio club. Después de esa charla en la plaza, caminaron unas cuadras hasta la casa de uno de ellos y ahí sellaron el compromiso que dio origen a Atenas.
El acta fundacional recién se firmó el 25 de julio de 1916, en la casa de José B. Torres, en la calle Mitre 721. Aquella noche quedó asentado en el Libro número 1 que nacía el “Club Atenas”, que se designaba una comisión directiva provisoria y que la cuota mensual sería de un peso. Eran tiempos de organización básica, de una sola división de fútbol y de donaciones tan humildes como simbólicas, los primeros abrochadores, la primera pelota. Ahí empezó la historia del Albo.
El nombre no fue casual ni improvisado. Entre aquellos vecinos apareció la propuesta de José Méndez de llamar al club “Atenas”. La elección miraba mucho más allá de Río Cuarto. Era un guiño a la antigua Grecia, a la ciudad que fue cuna de los Juegos Olímpicos y símbolo de cultura, pensamiento y deporte. Esa idea de unir la vida física con la formación intelectual quedó rápidamente asociada al espíritu del nuevo club.
En 1922 se dio el paso siguiente. La institución pasó a llamarse oficialmente Club Sportivo y Biblioteca Atenas, incorporando de manera formal la función cultural que la biblioteca ya venía cumpliendo en la ciudad. Durante años, la biblioteca del club fue una de las más concurridas y mejor dotadas de Río Cuarto, un verdadero faro para estudiantes, vecinos y lectores de todo tipo. Desde entonces, el nombre quedó claro: deporte y biblioteca caminaban juntos.
Aquella primera etapa tuvo nombres que se repiten en los recuerdos de los socios antiguos. La primera comisión definitiva, elegida en asamblea extraordinaria del 25 de septiembre de 1916, tuvo a Andrés Bayón como presidente, acompañado por dirigentes como Vicente Gasbarro, Álvaro Estévez, Guido Ferreyra, Juan Roselló, José Torres y otros vecinos que apostaron su tiempo y sus recursos a la nueva institución.
También quedaron registrados como fundadores apellidos que todavía resuenan en la memoria ateniense: Acosta, Albelo, Álvarez, Cabrera, Cardozo, Estévez, Estrada, Ferreyra, Gómez, Limonti, Maturana, Méndez, Palacios, Torres y Vélez. A través de los años, testimonios como el de Lindor “Muga” Cabral, uno de los últimos testigos directos de aquella época, ayudaron a reconstruir la escena de esos primeros encuentros y la convicción con la que aquellos jóvenes eligieron el nombre y la identidad del club.
Definir los colores también fue parte fundacional de la historia. A propuesta del joven presidente Andrés Bayón, se resolvió que el uniforme fuera de camiseta blanca con cuello azul y escudo del club sobre el lado izquierdo del pecho. El pantalón también sería azul, al igual que la indumentaria del arquero. Ese contraste entre el blanco predominante y el azul del escudo y el cuello le dio al club una imagen limpia y reconocible, que con el tiempo derivó en el apodo de “Albo”.
El escudo sumó otra capa simbólica. Con campo azul celeste y una cruz blanca, tomó como referencia la bandera y el escudo de la República de Grecia, reforzando el enlace con la ciudad de Atenas y con la tradición olímpica. Con el equipo ingresando a la cancha de blanco, pantalón azul y medias grises, las primeras barras empezaron a organizarse en las tribunas con un grito que se haría costumbre: “Vamos Atenas”.
Con los años llegaron camisetas alternativas y ediciones especiales, pero la esencia se mantuvo. Hoy, la casaca titular sigue siendo blanca y la alternativa azul, con versiones en rojo, bordó y hasta una edición dorada que acompañan la modernidad del fútbol sin perder la raíz original.
Aunque el fútbol fue el motor inicial, el club pronto comenzó a abrir sus puertas a otras disciplinas y actividades culturales. El ajedrez, el boxeo, la gimnasia y la biblioteca popular fueron de las primeras propuestas que llamaron la atención de los vecinos. Luego se sumaron el tenis, el ciclismo, el atletismo, el básquet, la esgrima, la natación, el billar, las bochas y muchas otras prácticas que, en su momento, eran casi exóticas para la ciudad y que Atenas ayudó a instalar.
Esa vocación por ir siempre un paso adelante le valió al club el apodo de los “faraones”, por su empeño en emprender obras y proyectos grandes, como tener una cancha propia y una sede social moderna. Durante décadas, la institución fue escuela deportiva, espacio de recreación y escenario de actividades artísticas y culturales: bailes sociales, teatro filodramático, danzas folclóricas, conferencias y exposiciones. Atenas se transformó en un punto de encuentro natural para muchas generaciones de riocuartenses.
En 1917, apenas un año después de la fundación, Atenas ya estaba compitiendo de manera oficial. Fue uno de los clubes fundadores de la Federación de Foot-Ball Río Cuarto, antecesora de la Liga Regional. Ese mismo año el primer equipo jugó en la División Intermedia, se consagró campeón y ascendió a Primera División.
Desde entonces, el recorrido es ininterrumpido. Sportivo Atenas es el único club de Río Cuarto que disputó todos los campeonatos oficiales de la máxima divisional local, sin interrupciones. El primer título de liga llegó en 1920 y el último en 2021, en una lista que ya suma 24 campeonatos de la Liga de Río Cuarto, solo superado por Estudiantes. Hubo épocas doradas, como la de los años treinta, cuando el club completó un pentacampeonato y fue claro dominador del fútbol local, y otras etapas de alternancia, pero siempre con el Albo como protagonista.
El clásico riocuartense frente a la Asociación Atlética Estudiantes le dio al club una dimensión especial. Más allá de las estadísticas, cada clásico se convirtió en una cita marcada en rojo en el calendario de la ciudad, con el Estadio 9 de Julio o los escenarios locales colmados por hinchas de ambos lados.
Atenas no se quedó solo en el ámbito local. El 18 de mayo de 1973 dio su primer paso en los torneos organizados por AFA al debutar en el Torneo Regional, competencia que servía como puente hacia los viejos Campeonatos Nacionales. Aquella primera experiencia fue dura, con derrotas ante Desamparados de San Juan y Belgrano, pero marcó el inicio de una relación que se profundizaría con el tiempo.
En 1981 llegó el primer triunfo en un Regional, con una victoria por 2 a 1 ante San Martín en Laboulaye. A partir de entonces, Atenas alternó su protagonismo en la Liga de Río Cuarto con participaciones periódicas en los torneos del Consejo Federal, ampliando su mapa de rivales y llevando la camiseta blanca a distintas provincias del país.
En los años noventa, el club regresó con fuerza a los torneos nacionales. Tomó parte en varias ediciones del Torneo Argentino B, con campañas que lo vieron competir frente a equipos de toda la Región Centro. Hubo participaciones destacadas, cruces difíciles y también golpes duros, como eliminaciones por diferencia de gol o fallos administrativos que frustraron un ascenso.
A partir de 2005, con la creación del Torneo del Interior como quinta categoría para los clubes del interior, Atenas se convirtió en un habitué de esos certámenes. El crecimiento fue paso a paso y tuvo su premio grande en el Torneo del Interior 2007, donde el Albo encadenó series favorables, superó varios cruces mano a mano y se terminó quedando con el título y el ascenso al Torneo Argentino B. Ese campeonato fue el primer gran logro nacional de la institución.
Con el tiempo, el club sumó otros dos títulos de quinta categoría, el Torneo Federal C 2016 y el Federal C 2017, convirtiéndose en uno de los equipos más consistentes del interior en ese nivel. La historia reciente muestra una trama de ascensos, descensos y reestructuraciones, con Atenas adaptándose una y otra vez a los cambios en el formato del fútbol de ascenso.
Las reestructuraciones del Consejo Federal llevaron a la desaparición del Federal B y el Federal C y a la creación del Torneo Regional Federal Amateur. Atenas no quedó al margen, fue invitado a participar en el nuevo esquema y, con el tiempo, volvió a hacerse fuerte.
El punto más alto llegó en la edición 2022/23 del Regional. El Albo se quedó con su zona en la Región Centro, fue superando instancias de eliminación directa, dejó en el camino a rivales como Alumni de Villa María, Sarmiento de Leones y Andino de La Rioja, y se consagró ganador de la Región al superar a San Lorenzo de Alem desde el punto de penal. Ese logro le permitió disputar la final por el ascenso frente a 9 de Julio de Rafaela, representante de la Región Litoral Sur.
En un partido decisivo, jugado en cancha neutral, Atenas ganó 1 a 0 y consiguió el ascenso al Torneo Federal A por primera vez en su historia. El club coronaba así un recorrido de años entre el fútbol local, el Federal B, el Federal C y el Regional, y se metía en la tercera categoría del fútbol argentino para los clubes del interior.
El equipo hace de local en el Estadio 9 de Julio, que tiene capacidad aproximada para 7.000 espectadores. Ese escenario se convirtió con el tiempo en la casa del hincha ateniense, el lugar donde se celebraron títulos de liga, ascensos, regresos a los torneos federales y también donde se vivieron derrotas dolorosas que ayudaron a forjar el carácter del club.
La sede social, ubicada en Cabrera y avenida Marconi, mantiene viva la dimensión social y comunitaria de la institución. Allí conviven la administración, la vida cotidiana del club y el ida y vuelta con socios, deportistas y familias que siguen eligiendo a Atenas como su lugar de pertenencia.
El 12 de marzo de 2023, Atenas debutó oficialmente en el Torneo Federal A, con una victoria por 1 a 0 frente a Juventud Unida Universitario. A lo largo de la temporada compitió en una zona exigente, disputada a cuatro ruedas, y se mantuvo buena parte del torneo entre los puestos intermedios de la tabla. Aunque no logró la clasificación a la Copa Argentina, cerró la fase regular con un resultado que quedó grabado en la memoria de todos, el 8 a 2 frente a Peñarol en la última fecha, que le permitió meterse en los octavos de final. Allí, frente a Olimpo en Bahía Blanca, se terminó el camino con una derrota, pero quedó claro que el club estaba a la altura del desafío.
Hoy, el Club Sportivo y Biblioteca Atenas combina su presencia en el Federal A con su rol de siempre en la Liga de Río Cuarto y con una vida social y deportiva que mantiene vivo el espíritu de sus fundadores. El Albo sigue mirando hacia adelante, con la camiseta blanca como bandera, el escudo inspirado en Grecia sobre el corazón y una historia que nació en un Día de la Patria y que todavía se sigue escribiendo, domingo tras domingo, en el sur cordobés.